jueves, 6 de enero de 2011

Un Eternauta sin zombies


La notica había regado la polémica: en el 2008, Lucrecia Martel anunció en Cannes que estaba trabajando en una adaptación de la historieta argentina más clásica de todos los tiempos, El Eternauta.

Desde el primer momento las opiniones estuvieron divididas: había quienes creían que la directora de La Ciénaga era una gran elección para llevar a la pantalla grande la creación de Héctor Oesterheld y Solano López, y quienes miraban con desconfianza el proyecto, argumentando que Lucrecia es demasiado nuevo cine como para estar a la altura de tan querido clásico.

Al parecer el debate no estaba tan errado. Recientemente la directora declaró en una muy buena entrevista para la publicación Esto no es una revista que el proyecto fue cajoneado porque "No llegamos a tener una situación de confianza entre los productores y yo, que auspiciara un buen fin a todo lo que seguía. Ni siquiera llegaron a leer el guión.".

Al parecer, Martel consideró que el concepto central de El Eternauta, la invasión, es demasiado 1950's para un mundo tan siglo XXI: "Para mí, la primera cosa que me imponía la adaptación era pensar: ¿la invasión tiene sentido hoy?; un enemigo, ¿quién es? Creo que la sociedad ha aprendido a detectar al enemigo como a uno que está entre nosotros.", declaró en la misma entrevista.

No satisfecha con esto, Lucrecia decidió entonces que la invasión viniera de adentro mismo de la sociedad, y qué puede ser más invasivo que los zombies? Tan flashero como suena: en el guión á la Martel, los cascarudos eran bichos diminutos que se metían en los cadáveres cubiertos por la nieven, convirtiéndolos en muertos caminantes.

¿Realmente, Lucrecia? ¿Era necesaria tanta manoteada? Todos confiamos en tu criterio a la hora de hacer películas originales, pero a la hora de adaptar un comic clásico a la pantalla grande, Hollywood ha demostrado que cuanto más parecido al original, mejor. El público comiquero no tolera herejías.

Igual, no todo es malas noticias. Afortunadamente a viuda y otros herederos de Oesterheld, dueños de los derechos de El Eternauta, incluyeron una serie de cláusulas en el contrato de adaptación, que según la misma Martel, son las siguiente: "Se tiene que filmar en Buenos Aires, en castellano y hay 10 o 12 núcleos dramáticos de la historieta que tienen que estar y una condición, que está buenísima, es que, en la película, los ciudadanos pierden."


Debe ser la primera vez que me pasa que en una discusión productores vs. directora estoy del lado de la producción. Una lástima Lucrecia, porque la película que pensaste también suena interesante... sólo que, bueno, no es El Eternauta.

2 comentarios:

  1. bien si quería destrozar un comic, hay muchos norteamericanos para hacer pelota

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